A pesar de la tristeza.
Ni puedo ni quiero ir a rondar a tu cancela,
ya no me quito el sombrero por menos de nada,
no me quiere tu hermana ni me lanza flores tu abuela,
a la luz de una vela escribo esta copla quebrada.
Desde que sé que estoy muerto he ganado en salud,
ya no predico en el desierto de la mediocridad,
no pienso volver a bailar con el viejo talud,
seguiré sacando partido a esta puta ansiedad.
Yo que siempre me dije, 'niño, no te enamores',
pero en asuntos de faldas nadie puede elegir,
no volveré a rezar a la virgen de los dolores,
será por mujeres, ¡malditos calores!, me gusta sufrir.
El día de mañana, qué sé yo, te lanzaré un beso,
de esos que lanzo de lejos cuando empieza a llover,
volveré a ser aquel iluso en busca de un verso
en los labios de otra, que sí me quiera querer.
Están cayendo los años desde el balcón de la locura,
como lágrimas de ginebra en el mar muerto del olvido,
paso a grande, envido a chica, en esta conjura
lo importante no es amar, sino amar como es debido.
A pesar de la tristeza, guardo el recuerdo de tu latido,
sé que un día fue mío, pero una noche levanto el vuelo,
te fuiste para no volver, sin dejarme oler tu vestido
una última vez, y desde entonces no he vuelto a mirar al cielo.