Algunos hombres buenos.

Publicado en por Alberto Rodríguez Garduño

Inestabilidad lleva tu nombre
cosido a hilvanes.
No te duela reconocer
lo que ya sabes;
el veneno de tu piel
sería capaz de marchitar
hasta las flores de papel
nacidas entre los sueños
que pueblan los desvanes.

Permíteme afinar el piano del olvido,
lejos del deseo de hacerte daño.
Tan sólo estoy hablando
del negro sobre blanco,
una última vez,
antes de coger el último tren
con destino a ninguna parte.
Antes de volver a verte caer.

Esta despedida restará una vida
a los gatos que decidan rondar
las avenidas del ayer.
No esperes sentada mi llegada,
este perro sin amo
no va a volver.

No pienses que soy tan malo,
ni tan bueno, ni tan raro.

Algunos desaprendemos
para empezar a aprender.

Algunos hombres buenos,
terminamos por amar a cualquier mujer.
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