El vuelo del cisne.

Publicado en por Alberto Rodríguez Garduño

Esta afonía recuerda
la noche que te fuiste,
cuando olvidaste detenerte
y mirar atrás.
Aún puedo oír tus pasos
alejándose de mí,
aquella forma tan cruel
de huir, aquel disparo,
aquel adiós.
Los días siguientes,
la oscuridad del cielo,
la mirada vacía,
la sangre esparcida por el suelo.
El corazón,
en ningún momento
dejo de latir;
ello no quiere decir
que siguiera viviendo.
Atrapado en el vórtice
de la esfera del tiempo,
comencé a rodar
por la escalera del silencio.
La calenda, la ceniza,
el polvo sobre el piano...
Formará parte de otra vida,
de otro cuerpo, de otros labios.
Yo no tenía memoria,
tú no tenías pasado. 
No temas, ahora lo entiendo,
mentimos ambos.
Me asalta la duda,
¿para qué seguir tejiendo
y deshaciendo el sudario
esperando un mañana incierto?
No pretendas que decida
vivir la vida esperando,
a que decidas si tu vida
está escrita en mis manos.

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