Lo único que importa.
Respiro, y sé que estás dormida
porque aún no te has ido,
aunque ya es tarde y ha amanecido
dentro de mi habitación.
Te contemplo en silencio
sobre las tablas que habito
al caer la noche, en soledad,
y es más que suficiente
para volver a creer
en todo aquello que no existe,
pero que en el fondo,
a fin de cuentas,
es lo único que importa.
pero que en el fondo,
a fin de cuentas,
es lo único que importa.
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