Tardes de domingo.
He domado un lunes,
he sobrevivido a un martes
y he sufrido las tardes de un miércoles.
He aprendido a soñar la noche de un jueves,
he resucitado el viernes
y he aprendido a conservar la luz de un sábado.
Pero nunca dejaré de odiar las tardes de domingo.
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