La flor más cruel.

Publicado en por Alberto Rodríguez Garduño

No ha dejado de ser la flor más cruel

a pesar del paso de los años,

tan hermosa como antaño

cuatro primaveras después

de aquel trágico otoño,

en que por última vez libé en su coño

la vida que me haría perder.

 

Ha viajado entre mis labios

y los de cualquier extraño

arrastrando la culpa y el adiós,

la sombra y el engaño,

y al fondo del dolor

como oro en paño,

un maltrecho corazón.

 

Con esa forma de subir los peldaños

ha vuelto a hacerme daño,

mi dulce Raquel.

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