Nubes de paso.
Nunca me ha gustado el café de la estación,
con ese sabor a despedida
-a nubes de paso-,
ni el ruido de los pasos de su ausencia
sobre el suelo del ruiseñor.
Cada día duele más escribir,
vivir, y recordar a los que se fueron.
Si quisiera veros, cerraría los ojos.
Publicidad