A la orilla del recuerdo.

Publicado en por Alberto Rodríguez Garduño

      Hiere a su paso el valle

tras descender de la montaña,

para llegar hasta mis labios

con la ternura del primer beso.

Como aquel río

que atraviesa mis sueños,

arribas hasta mi cuerpo

para alejarte pasado un tiempo.

Así caen los días,

entre el verde de los árboles.

Así caen los años,

desde el azul del cielo.

Somos el preludio

de un futuro incierto.

Arrojados al viento,

como la ceniza

sobre el páramo desierto.

Esto es todo lo que tengo:

mi amor por ti,

el café de la mañana,

y una sonrisa desdibujada

sobre el espejo.

Y, de todo ello,

tan sólo el amor,

cuando hiere a su paso,

es eterno.

Volveré a compartir mi soledad,

con el humo del veneno,

regando la cicuta

que nazca sobre mi cuerpo.

Te irás siguiendo tu curso.

Te irás hacia mar abierto.

Y yo seguiré aquí,

a la orilla del recuerdo.

 

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