Encuerdan
Hace tiempo que atesoro
las cenizas del recuerdo,
de una tarde de verano
bajo un cielo inmenso.
Regresa a mis labios
el óxido de aquellas campanas,
que en otro tiempo,
de plata fueron lucero.
Mientras yo dibujaba
la sombra de un sueño,
sobre paredes de barro y paja
escupía el sol su fuego.
Eran otros tiempos,
que no mejores,
aquellos en que éramos
dueños del horizonte,
del rojo atardecer,
de los pastos del valle,
de las aguas del río,
de la vieja cañada...
Ya no doblan las campanas
si no es encordando,
por aquél sueño de verano
sin amo ni dueño.
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