Cuando yo siento

Publicado en por Alberto Rodríguez Garduño

Cuando yo siento,

y más aún cuando siento lo que escribo,

puedo sentir el latido, tu latido,

aún a riesgo de perder el sentido,

aquí junto al mío.

 

Cuando yo siento,

olvido el hecho de seguir vivo,

y me pierdo en el tiempo

y corto las venas al teléfono

y tapio las ventanas al cielo

y condeno a volar a ras de suelo

a los pájaros de fuego

que hechos cenizas

vienen a morir aquí.

 

 

Cuando yo siento,

tú ya estás demasiado lejos

visando tu sonrisa

en la frontera del sueño,

y son otros labios los que te rezan

y otras manos las que te rozan

y son mis ojos lo que te ven

entregando tu cuerpo

a cualquier miserable.

 

 

Cuando yo siento,

aunque tú no lo creas,

aún duele más la vida…

y las mañanas del lunes

y las tardes de domingo

y las sábanas frías,

que lejos de regalar una caricia

ofrecen tan solo un desvelo,

un escalofrío, un anhelo,

una mano vacía,

una mirada de hielo.

 

 

Cuando yo siento,

y más aún cuando siento lo que escribo,

tengo la certeza de estar vivo

en este mundo nacido de un útero muerto.

Y a pesar de que los días se antojen eternos,

los años vuelan en seguida,

y la vida se va consumiendo

mientras el escenario gira.

Y es entonces cuando cae el telón

y la compañía se retira,

llorando entre bambalinas

por vivir una y mil vidas

viéndose morir  al término

entre aplausos.

 

Cuando yo siento…

 

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