Estación de occidente
En la estación de occidente
a las puertas del edén,
no hay pasado ni presente
y nunca pasa el tren.
En la estación de occidente
no hay reloj en la pared,
el sol golpea la frente
de aquellos que sienten
que no van a volver.
En la estación de occidente
nadie juega a quien es quien,
sin luz ni agua corriente;
sin lágrimas en el andén
En la estación de occidente
todos cuentan hasta cien,
los borrachos nunca mienten
y si mienten,
lo hacen bien
Hay un lugar donde nadie se siente solo,
si te vas acuérdate de mí...
Desde aquí, chico, no puede verse el cielo.
Sólo quiero que seas feliz.
En la estación de occidente
nadie quiere aprender,
una vez es suficiente
para no volver a caer.
En la estación de occidente
el mundo es de papel,
Los niños van al frente
con la patente
del savoir faire.
En la estación de occidente
no hay nada que beber,
se marchan los clientes
por falta de placer.
En la estación de occidente
vuelve a llover.
Los raíles se invierten,
en versos ardientes
con aroma de mujer.
Hay un lugar donde nadie se siente solo,
si te vas acuérdate de mí...
Desde aquí, chico, no puede verse el cielo.
Sólo quiero que seas feliz.